Riesgos asociados al sistema externo

Asociados a la meteorología y la hidrología, están las tormentas, inundaciones, movimientos en masas de suelos y anegamientos.

Las inundaciones, eventos en los cuales se produce la evacuación de aguas contenidas en una masa hídrica sea río, lago o mar, hacia sectores fuera de su área de influencia normal.  Lo habitual es que se produzca en ríos, en el caso chileno.  Los riesgos asociados a inundación, tienen numerosos gestores, entre los que se cuenta la progresiva ocupación de las llanuras aluviales, sectores ribereños, etc.  Otros son la obstrucción del flujo natural de los ríos con taludes artificiales, paralelos a las costas para autopistas, ferrocarriles.

Los temporales generan, además de crecidas de los cursos fluviales y destrucción por acción eólica, desbordamiento de cursos bajos por acción del viento.

Los anegamientos se producen por factores pluviométricos exacerbados en zonas deprimidas, con capas de suelo impermeable y mal drenaje y desagüe.

Factores que estimulan los movimientos en masa, incluyen:

Cualquier factor que altere los procesos que mantienen a los suelos fértiles y productivos, incitará la desestabilización de los mismos (Anguita & Serrano, 1993).

La vegetación es el factor que determina la estabilidad de los suelos y la prevención de la erosión.  Debido al desarrollo progresivo de la agricultura, ganadería e industria, ha influido posiblemente más fuertemente sobre los suelos, que efectos de cambio climático.  La tala de bosques interrumpió el ciclo de generación de humus y estimuló la erosión progresiva de extensas áreas, gracias además, a malas prácticas de agricultura.  En áreas intertropicales la desestabilización genera paisajes semidesérticos rápidamente.

La  desestabilización de suelos estimula los fenómenos de ladera, derrumbes o deslizamiento, desmoronamientos, avalanchas, coladas de barro.

A éstos, se agregan los riesgos generados por impactos causados por el hombre y especialmente, obras públicas en áreas montañosas, grandes embalses, por ejemplo, mojan la base de las laderas, resultando en derrumbes y deslizamientos.  Debe tomarse en cuenta, el sustrato, napas freáticas, granulometría, medidas preventivas como anclajes, drenajes, etc.

  • Disminución del apoyo lateral de los materiales que componen el talud al realizarse obras al pie de éste.
  • Sobrecarga de la parte superior de un talud con materiales de construcción u otros vertidos.
  • Reducción de la coherencia del suelo producida por deforestación.
  • Saturación del terreno por exceso de riego agrícola (Anguita & Serrano, 1993).

Las características geomorfológicas son fundamentales para determinar áreas de riesgo, permiten identificar sectores más vulnerables ante eventos catastróficos. (Mardones et al, 1994)

El clima y la actividad tectónica son otros factores naturales que afectan la evaluación de sectores bajo riesgo. Para eso se incluyen terremotos, tsunamis, inundaciones, derrumbes y anegamientos. (Mardones et al, 1994)

Deja un comentario